Una vez que comienzas a saber quien eres.
Una vez que reconoces lo que se sabe.
Descubres la realidad, la cual no todos entienden.
De la nada surgen personas que te conducen a la "fe de dios" y recuerdas aquellas ironías que encontraste en ella hace mucho tiempo.
Renace la angustia.
Sabes bien lo que eres, pero aún no sabes a que bienes.
Y aún así intentas mostrarles lo que sabes, pero cada intento resulta fallido.
No lo comprenden, no son capaces de abandonarla y se aferran a su "ilusión de dios" o su "falsa fe".
Terminan catalogándote como una persona presumida, arrogante, que cree saber todo o simplemente te catalogan como "una persona loca".
Pero lo cierto es que no es así.
La humanidad malentiende lo que dices.
Entiendes porque la gente como tu se convirtió en falso creyente de dios o "falso profeta"; para poder guiar ciegamente a la humanidad a la salvación con sus supuestas "profecías".
Te siguen llamando "loca", mientras adoras más la palabra "demencia".
Y en un palpitar descubres tu porque, lo cual te da valor y te ayuda a superar tus temores.
Alcanzaste el conocimiento que tanto anhelabas, y ahora no te sirve para nada.
Falta mucho por que ellos vengan, mientras tanto, queda mucho por pelear.
La libertad no la hemos alcanzado aún, lo que nos lleva a una nueva pregunta...
¿En verdad fuimos libres?